A los empujones, como pude, me abrí paso entre una verdadera multitud que rodeaba la camioneta roja.
Montados en el utilitario que apuntaba al cielo por el peso que cargaba, otra pequeña multitud rodeaba a Jorge Bucco. Faltaban 11 días para que cumpliera 29 años y se había convertido esa tarde en el intendente electo de la ciudad de San Francisco derrotando a Juan Ricardo Cornaglia que iba por su reelección.
Cuando logré rozar la puerta delantera estiré mi mano hacia la de Jorge que me devolvía el saludo y agradecía mis felicitaciones.
Era uno más entre miles.
En junio de ese año había terminado mis prácticas docentes en el 1º año del Instituto Inmaculada Concepción. ¡Ya era Profesor en Historia!
A fines de 1982 había comenzado a militar en el peronismo de la mano de mi papá con quién siempre discutimos –en todo el sentido de la palabra- sobre estos temas. Para 1987 repartía mi tiempo entre el estudio, mi trabajo en lo que quedaba de una sodería –La Esperanza se llamaba- que nos permitía apenas comer en casa, la publicación del periódico “El Pueblo” con circulación de Devoto y San Francisco y la militancia política.
En Devoto habíamos lanzado la candidatura a intendente del Dr. Héctor Debernardo y habíamos logrado un buen equipo con Mingo Benso dónde éste se ocupaba de la parte económica y yo coordinaba la política.
Como buena parte de mi tiempo lo pasaba en San Francisco, allí me sumé a los equipos técnicos de Jorge agrupados en la FUNDEPA que era dirigida por el Cr. Héctor Rossa a quien yo conocí allá por 1986 cuando participaba de reuniones política en un grupo al que llamaban “la escuelita” (Rossa, Martini, Alberto Navarro, Picenza) y que funcionaba en Rivadavia casi 9 de julio.
Dentro de la FUNDEPA formé parte del grupo de Cultura y Educación junto a Patricia Conti y Juan Corazza. Reportábamos nuestros proyectos a Guillermo Gonzáles que desde la Democracia Cristiana formaba parte del Frente político que conducía Bucco.
Mi primer contacto visual con Jorge fue en un acto que organizamos en la Sociedad Cosmopolita de Devoto con la presencia de José Manuel de la Sota, a la sazón candidato a gobernador de la provincia.
Como coordinador del acto habíamos introducido en el mismo algunas prácticas muy “modernas” para la liturgia del peronismo como una entrada “apoteósica” con el tema “La última cuenta regresiva” en inglés.
El acto salió muy bien organizado y aquellos que pensaban en la necesidad de aggiornarse dentro del peronismo lo vieron con mucha simpatía, entre ellos el propio Jorge.
Volviendo al 6 de septiembre de 1987, en medio de la algarabía me encontré con Horaldo Senn –referente departamental de la Renovación Peronista- y fue él quien me invitó a seguir el festejo en una larga mesa que se armó en La Giralda donde nuevamente tuve oportunidad de cruzar algunas palabras con quien sería por 12 años intendente de la ciudad y con quien compartiría y comparto victorias y derrotas políticas al igual que buenos y malos momentos en la vida.
Para otra oportunidad dejo la forma ene que pasé a integrar el equipo de gobierno desde el primer día de gestión donde varios amigos tuvieron mucho que ver.
